5 tipos de personas que no logran nada en su vida

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La habilidad de lograr resultados está basada en la misma mecánica de pensamiento tanto en el deporte, organización, finanzas, como en la construcción de la familia- si sabes cómo hacerlo, ganas. Sino pues pierdes- tanto como los 5 tipos de personas que se describen en este artículo. Cada uno de nosotros bajo ciertas circunstancias podemos convertirnos en alguno de estos tipos de personas. Y si somos conscientes de ello entonces podremos volver a nuestra mentalidad constructiva del éxito.

Estos son los 5 tipos de personas que no logran nada en su vida.

  1. La víctima.

En la comunicación existe un modelo del cuadrante de responsabilidad. Él enseña que la responsabilidad puede ir en 4 direcciones (yo, tú, la situación y una fuerza mayor). Los que toman la responsabilidad como suya tienen acceso a elegir (libre albedrío), lo que les permite ver la realidad proactivamente. Si algo no funciona en sus vidas, consideran que pueden cambiar y desde el principio toman el control de la situación. No culpan a los demás ni a las circunstancias, no se quejan con dios de su propio destino. Son forjadores de su destino y tienen grandes posibilidades de influir en él. Los defectos de este tipo de personas, que toman responsabilidad, pueden ser: dominación sobre los demás, falta de humildad y egocentrismo.

Las personas que se deslindan de responsabilidad y culpan a los demás, ceden su habilidad de elección, por lo que evitarán el proceso educativo (ejemplo; padres) u organizativo (ejemplo; delegación de los deberes en la empresa), impotencia aprendida por la parte de los niños (o empleados).

Pero si ceden la responsabilidad allá donde deberían tomarla, se vuelven víctimas de las circunstancias. Pierden la habilidad de elegir, están sujetos a las acciones de los demás, por lo que piensan reflexivamente y en lugar de crear un futuro mejor, solamente reaccionan al presente malo, todo el tiempo repitiendo los mismos errores. Los reconocerás por sus declaraciones: Si no fuera por mi marido, sería feliz; gano muy poco porque mi jefe es avaro; no puedo porque no tenía buen maestro, etc.

Los que ceden la responsabilidad a la situación, pueden tener una excelente orientación del entorno, en el negocio prevén las tendencias del mercado; viajando en coche, ponen atención en el tiempo; caminando por la calle, tienen consciencia del espacio, y aprendiendo cualquier cosa, toman en cuenta las actuales fuentes de desarrollo. Se adaptan porque entienden lo esencial de la influencia del entorno. Pero igual que en el segundo ejemplo, pueden caer en el papel de la víctima y quejarse que la causa del accidente del coche fue por el mal clima (y no por su falta de habilidad para manejar), ganan demasiado poco por el gobierno, etc.

El último grupo son aquellos quienes toman en cuenta la existencia de una fuerza mayor, llamada dependiente de la cultura, de dios, de la fortuna, del destino, el karma, la suerte y la mala suerte, el talento, el superyó, etc. Su virtud es la capacidad de humildad, como resultado del entendimiento de su propia discapacidad y falta de conocimiento absoluto (lo que no hará el grupo primero, queriendo controlar todo). Su defecto, parecido a los casos anteriores, es la posibilidad de ceder la responsabilidad hacia el factor que está totalmente fuera de su control. Alguien así diría: No sé inglés porque no tengo el don o talento, en lugar de: No he comprado ni un libro para aprender el idioma. No tenía suerte en lugar de: holgazaneaba y no hice ningún esfuerzo para conseguir las habilidades necesarias.

Por ejemplo, en la sociedad polaca desde hace siglos domina la narración de víctima: por sus propios fracasos la mayoría de los polacos culpa al gobierno, al país y a los que tienen más recursos (por ejemplo personas más ricas que ellos). Las víctimas nunca tienen éxito, porque no toman ninguna acción y culpan a los demás por su situación. Desde ese punto de vista no tienen ninguna importancia si el gobierno (entendido en el ejemplo como un factor externo que ocasiona algo) de cierto país apoya auténticamente a sus ciudadanos – porque se refiere solo a el hecho de que si una situación no depende de nosotros entonces no tratamos de resolverla, ya que nos enfocamos solamente en aquello que podemos tener bajo control.

  1. El ignorante

Ignorante es, (en el significado antiguo de esa palabra), alguien quien no sabe algo. Y como no sabe, no tiene posibilidades de cambiar la situación e influirla. Como por ejemplo el 60% de los polacos sufren de presión alta y no lo saben, y por eso se sube el riesgo de muerte prematura no haciendo nada para prevenirlo (a través del deporte, dieta, ejercicios de meditación, etc). Para salir de la ignorancia, se debe educar- conseguir el conocimiento (modelo) que describe la situación, lo que permitirá cambiarla.

El primer paso en el contexto de educación es encontrar al maestro- la persona que sabe algunas soluciones en el área de interés. ¿No tienes dinero, y quisieras tener más? Busca a alguien rico. ¿No sabes esquiar pero te gustaría? Busca al instructor. Por enésima vez te separas, entonces busca a alguien quien desde hace años crea sabe tener relaciones estables, esa es una solución, fácil y entendible, que está siendo utilizada en el contexto de educación académica; si alguien quiere ser médico, debe aprender de los médicos; si alguien quiere hacer el algún deporte o competir en ello, que encuentre al entrenador, etc. En el caso de Polonia, el uso de este principio no se emplea en el caso de habilidades sociales: comunicación, inteligencia emocional, creación de marca personal, ganancia del dinero, establecer contacto con las personas, educar a los niños, etc.

Por ejemplo: el jefe de una empresa se pone nervioso y grita a los trabajadores. No se da cuenta de que su comportamiento es un ejemplo de falta de habilidades en el campo de inteligencia emocional y que existen técnicas muy concretas, gracias a las cuales puede cambiar su comportamiento. Cuando no se sabe o no se entiende algo, hay que ir con alguien quien tiene conocimiento en este campo y aprender de esa persona para lograr los resultados esperados en cierta cuestión.

  1. El tonto.

El ignorante no sabe y por eso está doblemente encadenado: sin ser consciente, no puede cambiar nada, y porque no cambia nada, se fortalece su comportamiento erróneo y se cierra el círculo. Para el caso del tonto,, la situación parece ser diferente: el tonto comete el más grande pecado de la ignorancia, o sea, rechaza algo de que lo que no tiene ni idea pero piensa que si la tiene. Es una estupidez empeñarse en los errores, despreciando la opinión de lo demás. Es una estupidez la terquedad en sobrestimar su propio conocimiento e inteligencia, defendiendo a el ego antes de admitir la falta de habilidades en cierta área. El tonto convence a los demás y a si mismo que sabe algo cuando no tiene resultados en el mundo real, y los resultados (o éxitos) son la evidencia definitiva de sus habilidades. Ebrio de soberbia no quiere admitir sus debilidades, por lo que no puede cambiar nada, hundiéndose más en su estado actual.

Para poder aprender cualquier cosa, hay que admitir que no se sabe. La estimación debería estar basada en hechos- si alguien no tiene resultados en el mundo real eso significa que no lo sabe. En el caso de los tontos no se basan en los hechos sino en el ego – opinión sobre sí mismo. Esa opinión imposibilita cualquier cambio. Por eso los tontos no consiguen nada.

  1. El holgazán

Cada cambio duele – un cambio pequeño duele poco, un cambio grande duele mucho. Pensar que va a ser muy fácil, cuando se va por cosas grandes es ingenuo e irreal, es por eso que se puede ir fácilmente del esfuerzo a la holgazanería. Este mecanismo de defensa es reactivo – Nadie holgazanea por su propio placer (si fuera así sería relajamiento) pero lo hace escapando de la realidad. La negligencia es entonces la reacción al miedo a la derrota (negligencia emocional), la indeterminación de los objetivos (negligencia ambicional), falta del sentido profundo de la vida (negligencia espiritual), una relación que no se desarrolla porque la pareja está estancada (negligencia relacional), temor a la cercanía (negligencia sentimental) y otros. El holgazán escapa de los aspectos (sombra) negativos de la vida al sueño prolongado, juegos en el ordenador, sobreuso del internet, beber alcohol, trabajo aburrido, las relaciones estancadas y superficiales, escapando a estas sombras de la vida pierde la oportunidad de confrontar sus propias debilidades.

Si tienes miedo a la derrota, eso significa que el mantener una opinión falsa sobre ti mismo te interesa más que aprender las habilidades que te hacen falta; si no defines tus objetivos será porque no sabes hacerlo o no tienes las habilidades para realizarlos; sin sentido de la vida te vas a aburrir rápido por la superficialidad y el transcurso del mundo material, y quedándote en la relación con pareja estancada sin sentido de la vida te vas a aburrir rápido por superficial…. del mundo material, y quedando en la relación con pareja estancada, es más fácil justificar tus propios defectos, en vez de trabajar en ellos.

El holgazán no consigue nada, porque no quiere esforzarse – pues durante la vida emocional muere aun estando vivo, porque sin ir adelante aceptando la realidad cambiante comienza a retirarse dando marcha atrás.

  1. El hombre promedio.

Es el representante de la norma dominante en cierto entorno. Es un Juan Pérez que gana tanto como la mayoría, comunica lo que la mayoría, piensa como la mayoría, y elige para gobernar a los mismos a los cuales la mayoría eligió. Con conformismo mata su singularidad y elige lo seguro de seguir al rebaño de ovejas, asemejándose a los demás, al cambio de aceptación por aquellos que también fingen ser promedios, compra la seguridad asegurándose que nadie va a poner atención negativa en él. Pero por eso mata a su propio potencial. No se escriben artículos en la prensa sobre la gente promedia. No se realiza con ellos programas de televisión. No se les señala con el dedo, ni se hacen modelos a seguir. No se habla sobre ellos. No se les gusta o disgusta- se está con ellos en un estado neutral, lo que es un estado contrario al amor.

Cada sistema, buscando el equilibrio y su mantenimiento saca la media de los elementos que lo construyen. A esta media se refieren después los estudios, hablando del promedio de relaciones sexuales, el nivel de salario nacional, o el lugar para pasar las vacaciones. Con este sistema a la sociedad se convence mutuamente que el promedio es bueno lo que es un error lógico: el promedio es promedio. Promedio es tener un 6 en el certificado escolar. Para algunos es una nota baja, para otros es felicidad por haber pasado al siguiente año. Después en la vida se puede ganar suficiente, amar suficiente, comunicarse suficientemente y recibir trabajo suficiente. Pero se puede también ser excelente. Promedio para la gente ambiciosa no es el punto de referencia apropiado, porque no igualas a la mayoría si no al potencial humano. Cuánto ganan los demás tienen un valor informativo, pero no es motivo para enorgullecerse, si ganas 2 veces más que ellos, y podrías ganar hasta 10 veces más… Ya que la singularidad no se iguala con la inferioridad, si no va más allá del promedio, y crea nuevos estándares- porque entonces los promedios pueden dejar de fingir ser promedios. Ningún hombre de éxito ha hecho lo que la mayoría.

Si alguna vez escuchas de tus propios labios o de los demás las frases:

  • Es tu culpa,
  • Se bastante de eso,
  • Pues tengo estudios ( cuando no tiene la menor idea),
  • ¿Estudios? ¡Eso son tonterías!,
  • Todos pelean, entonces porque me pones ¨peros¨ a mi

Pues bienvenido, justo en ese momento se han unido a la víctima, el ignorante, el tonto, el holgazán y el promedio, entonces que se te encienda el foco, porque en ese momento has entrado a la mentalidad incorrecta. Tú puedes lograr más y solo necesitas otro modo de pensar para conseguirlo.

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